Gonzalo Capdevila y Marco Polope arrancan una oreja a pesar de las dificultades de lidiar una novillada desrazada y con genio de Mariano y Carmen Arroyo.
Carlos Bueno.- Cuando un torero se dispone a torear siempre espera poder ofrecer su cara más artista, su toreo más elegante y primoroso. Pero luego sale el toro y, en muchas ocasiones, descompone el plan imaginado y deseado. Por eso, lo importante es adaptarse a las condiciones de cada animal para sacarles el máximo partido. Ese es el termómetro que mide la verdadera capacidad de quienes aspiran a llegar a ser figuras del toreo.
En la séptima del abono algemesinense los novilleros tuvieron que cambiar el chip de la exquisitez y la finura para ofrecer su versión más valerosa. Y lo hicieron sin perder compostura ni torería, con una capacidad sorprendente para “tragar”, para jugársela sin aspavientos ni alardes vistosos, y esa fue la grata noticia de una tarde de la que salen reforzados con independencia de las orejas cortadas.

No se lo pusieron fácil los de Mariano y Carmen Arroyo, faltos de raza y fondo primero y tercero, y con genio segundo y cuarto. Bien presentados salvo el tercero, excesivamente vareado, lo que restó importancia a cuanto se hizo con él.
Gonzalo Capdevila fue por delante con un animal de embestida desigual, que se quedó corto, muy desagradecido aunque el gaditano siempre le hizo las cosas bien, con inteligencia y a favor. Sólo se aceleró a la hora de entrar a matar y acabó eternizándose.
El tercero embistió de forma cansina y Gonzalo echó de oficio para firmar una faena intermitente por las condiciones de su antagonista, tardo y sin emplearse, en la que siempre se le vio muy mandón y comprometido.

El primero del lote de Marco Polope le planteó un duro examen que acabó superando con nota. El astado se paraba al segundo muletazo, distraído, con peligro sordo. El valenciano, muy firme y seguro realizó una labor de más mérito que lucimiento, aguantando parones y miradas, y todo con una serenidad sorprendente.
El que cerraba festejo manseó en el caballo y embistió a arreones, por momentos tardo, frenándose, y Polope tiró de autoridad para robarle un manojo de muletazos largos, de uno en uno, siempre muy ajustado.
Ficha del festejo:
25 de septiembre de 2026. Algemesí, 7ª de feria. Lleno. Novillos de Mariano y Carmen Arroyo bien presentados salvo el vareado tercero. 1º y 3º desrazados, 2º y 4º con genio.
Gonzalo Capdevila: silencio tras dos avisos y oreja tras aviso.
Marco Polope: oreja y ovación tras aviso.